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Cómo cuidar tus gafas de acetato para que duren años

El acetato es un material noble, pero no indestructible. Con el cuidado correcto, una montura de acetato de buena construcción puede durar años sin perder color, brillo ni ajuste. El error más común no es el uso diario, es la limpieza mal hecha.

La limpieza correcta, paso a paso

Usa siempre agua tibia y jabón neutro, nunca productos con alcohol ni limpiadores multiuso: el alcohol reseca el acetato y opaca el color con el tiempo. Enjuaga bien y seca con un paño de microfibra limpio, nunca con la manga de tu ropa o papel, que rayan la superficie.

Si no tienes acceso a agua, un paño de microfibra seco, con movimientos suaves, resuelve el polvo diario. Evita el uso de servilletas o pañuelos de papel: la fibra es demasiado áspera para el acabado pulido del acetato.

Qué evitar, siempre

Calor directo. El acetato es sensible al calor. Dejar tus gafas sobre el tablero del carro, cerca de una estufa, o al sol directo por tiempo prolongado puede deformar el marco de forma permanente.

Guardarlas sin estuche. Meterlas en un bolso o bolsillo sin protección es la causa más común de rayones y bisagras dobladas. Un estuche rígido no es un accesorio, es parte del cuidado.

Productos de limpieza para vidrio o superficies. Los químicos fuertes atacan tanto el color del acetato como el recubrimiento del lente.

Cómo saber si tu montura necesita ajuste profesional

Si notas que las bisagras se sienten sueltas, que la montura queda torcida sobre una superficie plana, o que aprieta de un solo lado, no intentes ajustarla en casa doblando el acetato: en frío se puede fracturar. Un ajuste profesional con calor controlado es la única forma segura de corregirlo.

El color también se cuida

Los colorways de acetato, especialmente los tonos carey y transparentes, pueden opacarse con exposición prolongada a la luz solar directa. Guardar la montura en su estuche cuando no la uses no es solo protección física: también conserva el color tal como fue diseñado.


En KROMO, cada montura nace de un estudio real de color y material, por eso vale la pena cuidarla como lo que es: una pieza pensada para durar, no para reemplazarse cada temporada.

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